El Auditorio Conde Duque sigue manteniendo su programación habitual, centrada en la música de cámara, sin olvidar el campo de la lírica o el de la música antigua.
Las conmemoraciones de compositores españoles como Albéniz, Chapí o extranjeros Haendel, Haydn han sido tenidos en cuenta.
Con preferencia hacia su colosal Iberia, Albéniz fue interpretado con frecuencia por pianistas como Alberto Urroz, Beatriz Boizán, Ivon e Ivel Frontela, Diego Catalán Flores, Premio del Concurso Internacional Infanta Cristina y David Caro Caro, y se espera en Conde Duque para noviembre la actuación estelar de Luis Fernando Pérez, cuya Iberia ha recibido innumerables alabanzas de la crítica.

También se organizó un recital de canto sobre aspectos diversos de la lírica albeniciana, desde la zarzuela San Antonio de la Florida a las Cuatro últimas canciones, pasando por las Rimas de Bécquer, algunas de sus canciones francesas o la ópera Merlín. El recital corrió a cargo del tenor Xoan Sancho y el pianista Xoan Elías Castiñeira. Además el barítono Iñaki Fresán y el pianista Juan Antonio Álvarez Parejo dedicaron un recital a Albéniz y a otros compositores franceses que fueron buenos amigos del español: Chausson Fauré, Debussy y Duparc. De Albéniz ser escucharon, por ejemplo, las seis baladas en italiano sobre textos de la marquesa de Bolaños.
En cuanto a Ruperto Chapí, el Taller de zarzuela Ópera Cómica de Madrid y Concerto XXI, presentaron tres piezas del maestro de Villena, pertenecientes al llamado, por su brevedad, “género chico”: El moro Muza (1894), Los golfos (1896) y Aquí hase farta un hombre (1909), última zarzuela que Chapí estrenó durante su vida.

Los mismos intérpretes desarrollaron en los meses de febrero y de abril, selecciones de otras cinco zarzuelas de Chapí: Guardia de honor, La Calandria, Música clásica (1880),
La tempestad (1882), y La revoltosa (1897), además de piezas instrumentales como Recuerdo a Gaztambide y La corte de Granada.
El ilustre Joseph Haydn recibió diversos homenajes en el bicentenario de su muerte. El grupo La Tempestad dedicó un concierto a los tríos; el pianista Iván Martín ofreció un recital el día 2 de febrero, dos sonatas de Haydn y las sonatas que el joven Beethoven dedicó al maestro Rohrau.
La pianista Sara Olleros, en un concierto organizado por la Asociación de Mujeres en la Música, tituló su recital Haydn y Mariana Martínez, interpretando sonatas de la compositora hispanoaustriaca junto a las del autor de La Creación, que fue su maestro en Viena, como también lo fue Mozart de la pianista Josepha von Auernhammer; de ella se pudo escuchar Variaciones sobre un tema de Mozart.

Los 250 años de la muerte de Georg Friedrich Haendel (1685-1759) también tuvieron su reflejo en la programación de Conde Duque. Por ejemplo en el concierto que el Dúo de solistas de La Folía, Pedro Bonet y Belén González, le dedicó, donde además figuraron piezas de sus contemporáneos Blavet, Mattheson, Telemann, Corelli y Croft.
Por lo demás, al margen de los centenarios, Conde Duque ha seguido su norma de ofrecer buenos recitales y conciertos de cámara. Por ejemplo el de violín y piano a cargo de Elena y Victoria Mikhailova; el del barítono Karoly Szemerédy y la pianista Pilar Gallo; varios recitales dentro de la serie “Voces belcantistas” que dirige Enrique Viana; el recital de violín de Pablo Suarez Calero dedicado a las sonatas de Eugéne Ysaije; el de violín y guitarra a cargo de Reynaldo Maceo y Bernardo García Huidobro; el de la soprano y piano de Carolina Masetti y Laurence Verna dedicado a la opereta, como lo fue el de Amanda Serna y Gerardo López, también con el piano de Laurence Verna.
Otro destacado recital correspondió a la violinista polaca Debrochna Banaszkiewicz y el pianista madrileño Hector Sánchez, con obras de Falla, Fauré, Debussy y Szymanowsky; un recital de Rosa Torres Pardo, dedicado a dos Ballets Rusos de Prokofiev y de Stravinsky; otro del violonchelista Adolfo Gutiérrez Arenas y el pianista Javier Perianes; más opereta con la soprano Elvira Sánchez-Luna, el barítono Enrique Sánchez-Ramos y el pianista Juan B. Carmena, etc, etc.
La música antigua también tuvo su no menos importante presencia en el Auditorio Conde Duque con actuaciones inolvidables de Juan Carlos de Mulder y Ernesto Schmied, el grupo Speculum, que conmemoró los 350 años de Henry Purcell (1659-1695), el incomparable Orpheus Britannicus, etc, etc.
Música coral, recitales de guitarra, música infrecuente, música prohibida, jazz, flamenco, música tradicional, jóvenes que despuntan, homenajes a figuras del pasado, música fusión, talleres de ópera y de zarzuela, un permanente ir y volver siempre de la mano de la mejor música de cualquier época, está en Conde Duque.